Lola Botona

General

Reapertura... ¡Por fin...!



UN CAMBIO RADICAL


Hemos hecho cambios, y muchos... todos con mirada de cliente.



Me encanta la lana... ¡pero odio lavarla...!

¡Es que se estropea con tanta facilidad...!

Hace unos días vino a la tienda una clienta muy disgustada porque había hecho una manta con lana que había comprado aquí y se había deformado al lavarla. El disgusto era de lo más comprensible, teniendo en cuenta no sólo el coste de los ovillos, sino también el tiempo invertido en tejer la prenda.

Nos aseguró que la había lavado con mucho mimo, con el programa de lana de la lavadora y no me cabe la menor duda de que así fue; lo último que quieres que le pase a algo que has hecho con tanto cariño es que se te estropee en la primera lavada…

¿Por qué le ocurrió eso entonces?

Realmente no sé cómo lavó la manta, pero puedo imaginarme lo que pudo ocurrir, a pesar de hacerlo con cuidado.

Conociendo la lana.

¿No es verdad que cuanto mejor conoces algo, es más fácil tratarlo?

La lana es un tejido natural, cuyo compuesto principal es la queratina, lo que la hace muy flexible. Tiene unas escamas microscópicas que hacen que sea mal conductor de las temperaturas, lo que la convierte en un tejido único tanto para el frío, como para el calor.

Estas dos características son las responsables de los accidentes más comunes en las prendas confeccionadas con lana, los tan temidos encogimientos y apelmazados.

Las fibras de lana pasan por un proceso de estirado, cardado e hilado, lo que las hace susceptibles de encoger para volver a su tamaño original cuando no las tratamos bien. Y las microescamas, soportan mal los cambios de temperatura y la acción mecánica, se cierran y erizan cuando se frota la prenda o el agua del lavado pasa de fría a caliente y viceversa. Tampoco soportan bien el agua caliente ni los álcalis. Así se apelmazan, ¿te suena el encrespamiento del cabello…?

Y seguro que has adivinado que, al ser tan elástica, se puede deformar con facilidad. Ya hemos llegado al problema de nuestra protagonista.

¿Cómo lavo entonces mis prendas de lana?


Comenzamos.

Ya estamos aquí, en un momento complicado, con un horizonte de incertidumbre, intentando poner una gota de optimismo en nuestro entorno.